No puedo combatir lo que siento, porque no sé llamarte
al teléfono sin mi nerviosa sonrisa cuando te saludo con el simple mensaje de
un hola cómo estás o de un hasta pronto, sin tanto aspaviento. ¡Qué locura!
II
No puedo luchar contra el deseo de no verte porque mi
corazón se entristece cuando estás lejos y sabiendo que al estar ausentes tus
palabras, no puedas deleitar mis sentidos ni tampoco pueda entonar yo con mi vieja
guitarra, una alegre melodía…
III
No puedo vencer este sentimiento porque en el
despuntar de un nuevo día, pienso en ti y quisiera huir de todo para ver tus
ojos grandes, expresivos, negros como la noche; deslizándome hacia lo profundo
de tu alma, sin que presientas lo que siento…
IV
No puedo resistir el deseo de estar solos mirando el
horizonte para que mi tristeza y la tuya se fundan en un beso, en una unión de
amor y consolación, en una interminable poesía de momentos maravillosos que
esperan el instante de ser vividos…
V
No puedo controlar este amor a pesar de que lo concibo
inalcanzable, pero cuando nace en mí la esperanza de un destino distinto para
los dos, me siento desconcertado y prisionero en la celda de mis sentimientos
que no los puedo expresar…
VI
No puedo contradecir lo que siento porque aunque
acepte que lo nuestro sea un imposible, una quimera, un cuento, igual me
alienta el querer acercar mi corazón al tuyo aunque sea palpando tu etérea
presencia, porque encuentro en ella dicha y alegría…
VII
No podré negar que en mí se encuentra el anhelo de que
lo nuestro, sea siempre mejor, como el sonido de un gran mar apacible o el de
un querer queriendo en lo íntimo de mi conciencia enamorada, pero que hoy debe
quedarse en silencio…
VIII
No puedo ir en contra de lo que siento pero me alegra
atesorarlo. Tal vez de esta manera me robe tu inocencia y quizá así pueda soñar
en estar a tu lado para siempre. Pero quizás alguna vez viva el imposible
momento que un día te diga mirándote a los ojos: Te amo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario