sábado, 17 de abril de 2021

Pablo y Charlotte


En el secreto de su alcoba, entre la ventana semi abierta y el sigilo de la noche, Pablo se pudo imaginar, cómo relataba sus secretos a Charlotte, su inolvidable amiga. De esa manera fue que vinieron a él, las vivencias y las experiencias tristes de su vida como si le fueran dadas de alguna manera en complicidad con alguien. ¡Qué duda cabe! Solo que esos recuerdos, parecían juicios que esperaban una sentencia o quizás alguna penitencia impuesta en las solitarias inmediaciones de un lejano monasterio o en los oscuros rincones de una sombría sacristía…

Así las cosas, tanto se pensaba en ese instante y tanto se cantaba al cielo, que ella no tardó en aparecérsele frente a él y le explicaba en esos minutos, lo que pensaba pero súbitamente intuyendo a su amigo, le dijo:

“Abriste tu corazón y tocaste el mío. Por momentos imaginé y sentí que tus ojos humedecidos por la emoción y el desencanto, colmaban mi ser. Me lo decías todo, sin embargo, no pude comprender todos los motivos de tu despecho. ¡¡Cuán profundo son  los sentimientos que te embargan!! ¿Cómo haría ahora para ayudarte? ¿Cómo estar tranquila para decirte siempre que no debieras de rendirte y no renunciar a tu legado? ¿Será tal vez que me dices la verdad?”

    - Pablo entonces, le habló con voz entrecortada…

-         ¡¡Cuánto hubiera querido yo que ayer fueras tú la que me abrazaras!!

Y la respuesta de Charlotte, no se dejó esperar:

            “La distancia entre nosotros fue como el inmenso mar porque nos unió y nos separó pero no obstante, nos deja hoy concertar una verdad: Tú estabas a la par conmigo pero estábamos distantes por el altar de los imposibles, por aquél oráculo que nunca existió más que en las fantasías de una superchería pueblerina, en un sueño para mí imposible de concretar pero así te fuiste pronto, sin darme ninguna justificación.”

Sus palabras fueron verdades, el cobarde fue él y así lo reconoció. En cambio, pensó que las palabras de ella eran un manojo de fortalezas porque eran sus sentimientos fielmente aprendidos a punta de tristezas de repente. Pablo impertérrito la escuchaba y más aún, otras veces le leía el pensamiento con solo mirarla a los ojos. No eran las expresiones de una mujer henchida por la vanagloria sino las de una dama llena de la experiencia del amor y de la que no quiere que triunfe la maldad escondida…

            “Lo valiente se demuestra en la lucha”, - le dijo sin compasión…

Pero Pablo atesoraba en su corazón hacer algo nuevo con su azarosa vida y le respondió:

-      “Fieles son las heridas del que ama e inoportunos son los besos en la boca pero cuando encuentras la realidad no quieres que todo tu mundo sea echado en un canasto. No soy el mismo y tú aclaraste mi existencia. Que si valgo tanto como me dijiste, agradezco al cielo, a ti, ángel de la guarda que vino a llorar conmigo en un concierto de paz cuando yo ya no tenía fuerzas. Yo así lo hice y si hoy encontrara la llave de tu corazón, en siete candados la guardaría y le prendiera candelas para que mi fuego nunca se apague por amor a ti…”

Los ojos de Chaelotte se abrieron asombrados pero por fin, le dijo…

“Los amigos son como las estrellas, que no los ves pero sabes que están allí. Yo nunca encontré una constelación pero de repente contadas fueron las circunstancias para buscarte y al fin te encontré en mis pensamientos y en mis oraciones, porque sé que tú nunca te fuiste de mi lado pero ahora tengo que marcharme”

Ella desapareció como por encanto y lo dejó a Pablo sin palabras….

Reaccionando rápidamente, se dio cuenta que todo lo dicho inexplicablemente era cierto pero allí estaba Mariela, aquella del bello semblante, la mujer que su alma se identificaba con él, la del hablar sencillo y sincero que llegó a su corazón y que lo partió en dos. Se dio cuenta que la quería en secreto pero nunca se animó a decirle nada, quizá porque había sufrido mucho o tal vez que no quería recibir una respuesta negativa a su corazón.  Y ahora que se fue, ¡Quién sabe si la volvería a ver otra vez!

Extrañamente, Pablo nunca supo si era una realidad lo que había experimentado o  era otra vez la creatividad de su propia imaginación.  Sin embargo, dijo entonces resignado y apocado en sus emociones, estas breves palabras:

-            “Lo real es que yo no me di cuenta ni de la hora, ni de los minutos avanzados de la noche y ni siquiera sé que todo lo que viví fue un sueño o una realidad, yo solamente supe en ese momento, que le di mi confesión”.

Roque Puell López - Lavalle

Click:  https://www.youtube.com/watch?v=fHwadb-DvVc




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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