miércoles, 21 de abril de 2021

In Memorian

 

La santa despedida estaba en armonía con la música y los cánticos a la Deidad. Las voces del coro producían en nosotros el mover de nuestras emociones y los instrumentos musicales, nos permitían elevar nuestras alabanzas. Experimentábamos los allí presentes de algún modo, nuestros sentimientos porque se respiraba un aire sublime, angelical, pues la liturgia era sencilla y profunda, como quizá sea el mundo en la eternidad…

Estaba emocionado porque era el recuerdo de tu partida, te habías marchado hacía muy poco, era el viaje maravilloso y obligado de un hasta pronto porque en algún día señalado, nosotros también tendremos que partir. El encuentro sería inexplicable, quizá el abrazo será innecesario, habrán preguntas o de repente, llegaré para un saludo cordial...

Me pregunto si tendrías una respuesta pues sé de antemano que nuestro cuerpo será totalmente transformado y de seguro, se te verá de un mejor semblante. Por ello me animo a contarte mis ocurrencias, como en el pasado, como cuando conversábamos de muchas cosas, en el atrio de la Universidad…

Le decía a una amiga, que lo que no ves, lo sientes, lo que no tienes lo crees y las experiencias todavía guardadas en nuestro corazón, la viviremos pero en otra realidad. Le explicaba que lo que nos tiene aquí es la esperanza, aquella que recurrimos al final, cuando todo está perdido y vamos hacia ella sabiendo que todo será distinto. Y si miramos alrededor nuestro, nos daremos cuenta que tenemos una realidad que se experimenta con intensidad o con indiferencia, pero esta actitud, es propia de las mentes sin ningún apego al más allá. Por ello pienso que no vale la pena irse de este mundo cuando se puede luchar todavía, que yo no podría renunciar a mis sueños si aún estoy completo y que la sangre que corre por mis venas me reclama un sentir distinto. No hay que claudicar ante los retos y a las posibilidades que  tenemos al frente de nuestros ojos pero debemos ser conscientes también que la vida es efímera debiendo prepáranos entonces, para la despedida final. 

No es que uno debe ser positivo como nos dicen, sino realistas porque sabemos quiénes somos, qué es lo que tenemos y cómo nos encontramos para poder continuar adelante, pase lo que pase. Debemos entender que no somos ángeles para no dormir, ni espíritus para no sentir. ¿Verdad? El recuerdo es imborrable, la ilusión es el presente, el deseo es un cumplido y mi corazón será el mismo otra vez. Lo demás no importa porque todavía respiro, todavía soy el amigo y todavía me daría la talla de ser temperamental. ¡Qué pretensión!

Pero… ¿Y si así no fuera mi estimado Lucho? ¿Qué si no todo resultara tan perfecto o si asomara solamente la razón de una quimera? ¿Qué razón podríamos tener entonces, para avanzar? Sin embargo, te reitero amigo que todo es cierto, que Dios sí nos hizo seres trascendentes. Que si las campanas me recordarían cuando tenga que partir de esta vida, muchas veces incomprensible y majadera, fíjate tú que en ese momento más sería mi apuro por verte otra vez mi querido Lucho, aunque yo tenga que partir…

Roque Puell López - Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=BupbWHRkP7s

En recuerdo de mi mejor amigo, compañero de la Universidad Luis Marchena Cárdenas. Lima, 2010.  (+)


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