![]() |
Luego, nos dimos cuenta hoy que de una parte de ti, nació un ser
viviente bello, majestuoso e indefenso y que ahora es alguien que te hace
sentir orgulloso porque vinieron de a dos llenando el vacío de tu soledad, así
es el silencio del tiempo…
Y si fueron creciendo tus retoños como tú o como yo,
con esa misma manera de ser o con las mismas ocurrencias y las mañas que antes
tú mismo no lo podías concebir. Piensa entonces, que en el desarrollo de la
personalidad se encuentra, el silencio del carácter…
Si tú observaste sorprendido cómo a ellos los
solicitaban para los grandes proyectos y las grandes oportunidades, pero a
ellos solo les gustaba tontear o disfrutar del gran amor que había llegado a su
vida y como en ese momento no se lo podías impedir, todo ello se convirtió,
en el silencio de la paciencia…
Pero al fin, luego de estudiar en la Universidad
vinieron los graduados trayendo las medallas y el título que esperabas, ya no cabía
el gozo en tu corazón porque viste el gran futuro que trajo tu ingenuo
bienaventurado, eso se llama, el silencio del orgullo…
Te hicieron abuelo ahora pero tú ya quieres que tus
nietos aprendan ahora mismo el modo del cómo jugabas tú en tu infancia cuando
en realidad eran las babas que no te dejaban ver la manera en que ellos solos
querían vivir. Ese, es el silencio del ser independiente…
Cuando murieron sus abuelitos o sus mejores amigos, tuviste que morderte los labios porque no pudieron luchar contra el destino o
defenderse después quizá viendo sus sueños y sus deseos hechos pedazos, eso fue
para ti, el silencio de la impotencia…
Pero al pasar los años, no fuiste perfecto, te equivocaste y luego tus hijos te fueron a reclamar que no fueron felices como ellos hubiesen querido. No te culpes ahora porque no cambiarán su desamor y ni quizá, su respeto por ti Cosecharán como tú, el dolor de su propio camino y el malestar de su indiferente corazón. ¿No lo crees todavía? Pero al final, te marcharás de este mundo solo y sin despedirte, no te apenes mi viejo amigo, ese es el silencio del padre…
Roque Puell López Lavalle

No hay comentarios:
Publicar un comentario