sábado, 24 de abril de 2021

La margarita

Yendo por los arrabales de la vida, dejé en un muro solitario y anónimo una margarita a medio deshojar meditando además, en voz alta:

“Adiós margarita, ya no podré arrancar tus hojas como yo quisiera, sea para que me des la duda o el no de la tristeza o para que me digas con certeza si me quiere la mujer de mis sueños… no lo sé”.

Me voy para dejar de respirar tu fragancia esparcida en los caminos inciertos que el destino nos depara o en los remolinos de mis ideas que van y vienen buscando una respuesta a lo incomprensible: Su ausencia. Me iría para no volver a acordarme que en el pasado me encontré con un jardín muy bello pero con el tiempo se convirtió en un campo desierto. Como un corazón seco por el malhadado infortunio de un tortuoso amor llenos de reproches de acusaciones y de reconciliaciones apasionadas y besos profundos que luego se diluían como gotas de agua.

¿Qué recuerdos dejaré? ¿Qué testimonio habría de mi alocado existir como aventurero? Tal vez abandonaría mi cuchillo con empuñadura de nácar, el más afilado de hoja brillante o a lo mejor mi única mochila, la vieja y gastada lona del viajero. Esa que te gustaba tanto y la que siempre nos acompañó en nuestras aventuras. Sonrío ahora con tristeza al abandonarla luego de haber recorrido con ella las verdes montañas de tu terruño y haber descansado a su lado frente a imponentes cascadas que cubrían con un velo de agua pura el exuberante rincón de mis anhelos.

Quizá ahora pueda juntar mis manos para orar al cielo y luego las hundiría en la gleba formando el surco donde podría depositar la semilla de un nuevo tiempo. Ahogaría mi lamento, olvidaría que en algún momento fuiste todo para mí como la semilla y la tierra que estuvieron unidas por un fin. Pero los designios del Altísimo, son inescrutables y sus sentencias inapelables. Cantaron los juglares algunos poemas que tenían la belleza indescriptible del Cantar de los Cantares, donde almas rendidas de amor cruzaban sus vidas hacia un destino triste e incierto y de esta manera, ¿Quién podría así enamorarse?

Como los elfos cantan en los bosques al son del pífano del dios Pan, algunos dicen haberlos escuchado por los caminos cerca de la hacienda solariega bajo los pámpanos del viejo árbol centenario. Quizá estarían vibrando entre los arroyos o sorprendiendo en las quebradas de agua cristalina tal como fue tu amor ahora perdido pero eso ya no importa. ¡Que canten los faunos de mi fantasía y los duendes risueños en mis noches sin sueño!

Las aves ya han construido su nido abrigando a sus pichones que pronto emplumarán y surcarán los cielos cumpliendo un ciclo vital. Mi vista se detiene en el batir de las alas de un colibrí que acerca su frágil pico a una flor que se encuentra hambrienta de néctar. Los recuerdos me invaden nuevamente regresando por el sendero hacia la cascada asordante y magnifica, a las perfumadas madreselvas de nuestros paseos, al canto de los pájaros y los sonidos de la fronda que eran la música de fondo de nuestro amor. Te preguntaría entonces, ¿Lo recuerdas?

Pero también se encontraban esas bellas enredaderas que destilaban admiración a nuestros ojos. Sin embargo ¿No lo supiste? Ellas ya no existen más porque se secaron bajo el sol del infortunio. El mismo que nos alcanzó y consumió nuestra unión. Solo queda la leyenda de un abeto inmenso y de una bella rosa ¡Quién lo creyera! Ella que miró al gigante y él amoroso, la abrazó pero ellos tristemente dice la historia, se quedaron sin amor…

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=wU0Pp2n6ooE

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Presentación

  S aludos cordiales a todos. Es un placer para mí presentarles mi nuevo libro "Antes de mañana", Una antología de la vida...  edi...