martes, 25 de mayo de 2021

Presentación

 


Saludos cordiales a todos. Es un placer para mí presentarles mi nuevo libro "Antes de mañana", Una antología de la vida...  editado en la ciudad de Lima, Perú.

Este trabajo es una inspiración de anécdotas y pensamientos condensados en un  "Blog - libro" que si bien no es todavía un texto formal, recoge muchas vivencias que sucedieron en mi país y en Centro América, en la cual me gradué de Lic. de Teología. Más adelante espero tenerlo en físico y mientras, he podido crearlo aquí.

Me preguntaron mis amigos ¿De qué se trata tu libro? Y les contesté graciosamente que escribo sobre "tu vida, la mía y la de todos" porque es lo que es, un recuento de vivencias que todos hemos pasado alguna vez y de repente alguien podría identificarse con alguna de ellas.  Mi estilo es la prosa narrativa ágil y entretenida para relatar a muchos personajes  incluyéndome a mí, solo que aquí nadie se enterará si yo soy siempre el protagonista. 

Les rogaría a todos que pongan un pequeño comentario en lo que puedan leer. Yo acepto críticas y me podrá ayudar mucho el conocerlas para poder luego corregir de repente lo que pueda estar careciendo. No es un tratado teológico, aunque en algunas ocasiones hablo de Dios pero en una forma muy diferente a la usual. Los nombres no son reales y algunos lugares tampoco salvo algunos contados para aclarar una idea. 

Después de cada relato, hay un Link de música, los que deseen pueden escucharla mientras leen o después. La música muchas veces nos llega a identificar con la composición o nos puede causar alguna emoción interesante.  

Eso es todo, espero que puedan disfrutar la lectura, muchas gracias por su atención.

Atte:

Roque Puell López - Lavalle
rfpuell@gmail.com



P  R  Ó  L  O  G  O


“Antes de Mañana” es una antología de vivencias personales, posiblemente del  autor, donde la inserción de cada Capítulo (57) puede ser independiente el uno del otro o secuencial si es que así lo quiere entender el público lector. En esta alternativa que nos presenta la capitulada narrativa literaria, descubrimos aquí, una fe religiosa apasionada, pensamientos singulares, sentimientos románticos, sentimientos que no lo son, luego hay apreciaciones artísticas como ecológicas, experiencias simples y cotidianas que dejan de serlas, al ser percibidas con una profundidad de una filosofía existencial pero que nunca se olvida de la presencia así como la intervención del Creador.

Para ser más didácticos con “Antes de Mañana”, vamos a intentar visualizar el trasfondo del mensaje de cada uno de los Capítulos, entre paréntesis, entrelazados entre sí, para una mayor comprensión y satisfacción de usted: Amigo lector.

En un lugar de la vida se pueden dar muchas penas, alegrías, costumbres y emociones (La Pérgola). Y dentro de esas penas se puede recordar las emociones beligerantes y dañinas que puede causar una cruenta guerra revolucionaria (Turismo fatal). Y todo lo malo no es perdurable. Todo  puede  cambiar para el bien que deseas cumplir (Todo cambia). Cambios que pueden ser tan hermosos como la alegría que experimenta un adolescente en el estío (Aquel verano). Y en esa alegría del verano descubrir que Jesús está vivo y que puedes conversar con él (Queriendo yo un día). Una de esas criaturas de  Dios, me  cautivó con sus ojos y me dijo mucho lo que las palabras no las pueden decir (Los ojos). Otra de sus creaciones habla de un campesino pidiendo mejores condiciones de trabajo al dueño de la hacienda (La calle está dura). Posiblemente cerca a la flora de la finca, creció una rosa blanca, bella por fuera pero indiferente por dentro (La rosa blanca).

Pero no todos somos indiferentes en el interior, cuando realmente encuentras a un amigo que lucha junto contigo por la misma causa política (Amigo). Ese amigo metafóricamente  me dio el  calor de la  amistad con un tecito.  (El tecito) También tuve ese calor humano con esa niña mujer en el Hospital a la cual le compuse un poema siendo ella mi Doctora de cabecera (Niña bonita). Esos versos germinaron más cuando reconocí el gran trabajo al varón del campo en el país de la eterna primavera (Hombre de maíz). La divinidad es testigo de su ardua labor al contemplarlo desde el cosmos y las montañas (Como el Señor de los cielos nos enseñó). Hay una contemplación derivada igualmente para valorar al mejor amigo del hombre (Bells). Hay  amistades tan mentirosas, que no se comparan con la veracidad del mejor amigo (Yo no he sido profesor). Hay mujeres que te dicen “te amo” y solamente  es un sueño o una mentira (Sin luna llena). No hay mejor mujer heroica la que la que hace la hazaña de imitarte a ti (Hazaña). No hay mujer de mayor pureza como la que te brinda una amistad inocente en una Cafetería singular (Aromas de leyenda). Y la historia humana por naturaleza, muchas veces repite sus hechos con coherencia o con la demencia (Veinte pasos). Esa repetición histórica, puede convertir en una tragedia una ley judicial injusta (Desgracias compartidas) o en un drama encantado, el canto enamorado a una ley de la naturaleza (Llegaste).

E invirtiendo algunos momentos melancólicos del anterior párrafo, contemplemos el vuelo de una clepsidra, “porque hay veces me siento triste y me quiero sentir alegre e impartir felicidad” (La mariposa). Es por eso que creo en un Dios que es testigo de mis bellos encuentros y mis tristes desaciertos (Creo). Y así nos damos cuenta que no todo en la vida es sufrimientos y fracasos (Tratos y maltratos). La vida es un camino sin descanso y sin consuelo absoluto (Si se lo dijera el viento). En ese camino hay que luchar contra las arremetidas de la vida que se presentan como las agresiones brutales de una bestia (El silencio). Llegará ese día en el destino de nuestra vida cuando comprendamos que el hombre se hace viejo demasiado pronto y sabio demasiado tarde (Ese día). Visualizando también un horizonte marino podemos encontrar la paz ante las inquietudes misteriosas de la vida (Mare Nostrum). La vida va y viene, en su devenir es como las olas del mar (Las voces del mar). Es el cambio de la naturaleza escrito a una mujer que cambia sus sentimientos al igual que las aguas de la costa hacia el mar y viceversa (No te lo dije). Dentro de tantas lágrimas de ese devenir normal, solté una lágrima cuando me dejó la niña mora (Una lágrima). Y fue la tristeza que vivó mi ser apasionado en medio de esa transformación de la naturaleza (El bosque y la tormenta). A pesar de todo, siempre damos gracias a Dios por la gran ilusión del amor (Gracias por ser mi inspiración). El amor que se pierde es como  una flor  deshojada  (La margarita), pero el amor también se lleva un trozo  de mi corazón  (Un pedazo de amor). Es por eso que no puedo luchar contra el deseo de no verte (Un querer queriendo), pero Dios alegró esa nostalgia al ponerle una melodía a esa despedida (In Memorian). Una mala conducta humana es cometer un terrible sacrilegio contra la Divinidad que nos ayuda en momentos difíciles (Malas costumbres). La vida se nos presenta así confundida entre el sueño y la realidad (Cuando yo pude despertar). La vida es una escuela donde tenemos que aprender del buen ejemplo de nuestro maestro (Manuel).

Complementamos el fragmento versado con las enseñanzas y el recuerdo de mi madre (El último abrazo). Un hidalgo medieval también nos enseña sobre el verdadero amor en la vida (El Romance de Don Ñublo). El amor queda para siempre en nuestra descendencia pero todas las cosas nos llevan a amar al único Dios (Hola pá). Hay amores que no sabemos si son un sueño o una ilusión (Pablo y Mariela). Hay mucho por decir de esta vida creada, pero la vida es una para contarla y esa es tu misión (La Misión). Tu decisión es si te quedas para siempre en un lugar o cambias tu vida poniéndote a disposición de Dios (El tomate). En ambas opciones una mujer puede estar cerca de ti (Tú estuviste a mi lado).  Aquel amor puede ser infinito (Porque nuestro amor no tiene fin). En el encanto de ser niños, se cruzan mil recuerdos de vacaciones, amistades y nostalgias  (El rompe huesos), se cruzan sueños muy misteriosos (Zapatitos blancos). Tus hijos son el sueño real de la vida (El silencio del padre). El amor hace que toda la ecología la transformes en amor (El mar y la rosa). Todo se ve amor en el color de unos ojos (El capulí de tus ojos). Por esta razón le compuse un poema a la naturaleza y a un amor no correspondido (La flora), le escribí toda esta narrativa a la vida para unirme eternamente con el ser que más amo (Cásate conmigo).

Nuestra existencia entonces, es así: Vivencias que pueden manifestarse como autónomas o relacionadas. Dependiendo de cómo veamos la vida. En cada historia (Capítulo) de esta obra literaria, descubrirás que el misterio de las intrigas realmente es inagotable, así como los puntos suspensivos también…

Nelson Cornejo Jones

(Lima, Perú 2021)

 

 

 

 


viernes, 21 de mayo de 2021

La pérgola

 

Los que en las sombras solamente hablan en voz baja, son los que en plena luz pueden expresar lo más sabio y en ocasiones lo más sensato de lo que podría acontecer en ese momento. Viven en un refugio de grandes penas y alegrías que en un día, no conocieron. Sin embargo, hablan de la vida, de la pasión y el embrujo de la esperanza, basada en el sueño de lo imposible, inspirados en las vidas injustas, con el fin de hacer siempre lo mismo, lo bueno, lo malo y lo inconcluso…

Entonces, las costumbres se olvidan para dar paso a las nuevas emociones, a las terribles conclusiones de una existencia sin valores. Así se extravían en la vida porque no tienen un solo camino, no tienen una esperanza en la nobleza del carácter sino en el constante cambio y no dan la oportunidad al conocimiento o a la sabiduría. Pasa con los afectos, son distintos porque se sigue el patrón de la perfección, de hacer todo con etiquetas o viejas costumbres. Son los que no tienen el valor de ser diferentes cayendo en el desgano y en la rutina, como si fueran una nube gris en medio del firmamento azul…

Tal era lo que en ese entonces, la juventud pensaba. Sin embargo, tres siluetas eran las de aquella noche. Eran André, Francisco y Georgiano, los llamados "buenos amigos" en esta aventura extraña. Figuras misteriosas se deslizaron sigilosamente sobre un antiguo lugar de esparcimiento de la gente alegre de esa época: “La Pérgola”, un bar situado en los techos del último piso de un vetusto edificio de ocho pisos en los suburbios de Miraflores, donde anteriormente la sociedad miraflorina daba rienda suelta a sus desvaríos. Era en los tiempos idos, luego de la infausta guerra donde se valoraban la belleza, el glamour y la moda de lo absurdo. Eran banalidades, compañeras inseparables del ser humano que se buscaban por las noches para dar una salida a su vida disoluta y extravagante.

Estos jóvenes muchachos en comparación con la realidad, eran diferentes pero semejantes en la osadía y desprecio por la vida porque se encontraban con un disfraz fantasmal desde la cabeza hasta los pies en una suerte de misterio. Como dije, era un antiguo edificio de ocho pisos y de casi 30 metros de altura en una de las calles de la ciudad. Todos estaban en silencio y en una sola fila, vestían con ropas viejas de color negro, un maquillaje salvaje y zapatos oscuros, acaso muy aparentes para el momento en una noche de pura adrenalina. Luego de subir hasta el último piso, tuvieron que descender de un techo inseguro hacia otro que formaba el local. Nacía así un desafío jalado de los cabellos protagonizado por motivos equivocados. El objetivo, no era nada valioso y tan solo se arriesgaban por la antigüedad de unos cristales finísimos de quién sabe dónde aparecieron. Después de todo, los tomarían de un local oscuro, mal oliente y de una humedad tóxica que pintaba este espacio tan lúgubre.

Ya en el interior, veían un tragaluz envuelto por algunos orificios que antaño habrían servido como un juego de luces al lado de un proscenio giratorio donde bailaban las grandes y bellas mujeronas del momento. Solo que ahora se convirtieron en pálidos recuerdos que llenaron la imaginación de los mozalbetes. Solo tenían entre sus manos el arma necesaria para ellos, útil para los iniciados, un simple cortador de vidrio que fungía como el arma letal para la victoria. A este "oficio", se sumaba la mucha intuición y la no poca temeridad que ellos experimentaban en una madrugada fría, por encima de los departamentos del edificio. Felizmente para ellos en ese momento, no tenían un guardián nocturno.

Gozaban juntos del peligro, de lo mordaz y de lo contradictorio. Era un tremendo riesgo en la oscuridad por las manos inexpertas y nerviosas que cortaban por vez primera unos vidrios tan complicados entremetidos en sus marcos. Pero a decir verdad, no les importaba nada en realidad, autosuficientes como eran, no se apresuraron por el tiempo. El mechero ardiente de kerosene daba cierta luz y hacía que vivieran en un ambiente sórdido con el hablar muy quedo entre ellos porque tenían a los vecinos que ahora dormían abajo de ellos.

Al fin, después de no grandes dificultades, en medio de una tensa calma terminó la osada aventura. Desprendidos los cristales, comenzó un nuevo problema ¿Cómo subirlos? Después de algunas cavilaciones, se decidió por lo imposible. Lo más probable era que levantarlos sobre los casi tres metros que los separaban del suelo, era pensar en una aparatosa caída al vacío por el tragaluz siendo cortados en pedacitos por los vidrios pero lo contrario, sería el premio al esfuerzo.

Todos se miraron las caras y se arriesgaron una vez más poniendo las fuerzas combinadas dado que eran de diferentes contexturas físicas. Esas planchas, se tuvieron que envolver con trapos viejos para luego de trepar el dintel. Luego hicieron un esfuerzo coordinado y se pudo subir al piso superior. Se logró a duras penas después de un gran susto y sea por la perseverancia o la suerte, esas láminas de vidrio no sufrieron daño ni ellos tampoco.

Después bajaron, uno en cada extremo y uno en el medio. Las hojas de vidrio iban muy bien cubiertas así que siguieron por unas escaleras de piedra pertenecientes al mismo edificio hacia los pisos subsiguientes. Después de esto, los guardaron sigilosamente en una de las casas de los protagonistas. Al amanecer, estos hermosos cristales terminaron en una vidriería para hacer cuadros a unas hermosas postales muy añejas que pronto se vendieron en las avenidas principales del distrito.

Los sobrevivientes todavía existen, son los sinvergüenzas del "yo no fui" y cuando recuerdan lo que hicieron, sonríen todavía satisfechos porque experimentaron la eterna burla al destino. Sintieron que corría por sus venas, lo que era indecente hacer porque izaron la irresponsabilidad como bandera pero terminaron en el recuerdo de una travesura irracional sin ningún problema.

Ellos menospreciaron su vida pero la ganaron otra vez y seguramente tendrían que contarlo a su descendencia. Seguramente lo relatarán como algo que pasó inadvertido, como la neblina que se va en la mañana, en una noche que pudo ser la última, hace unos cuarenta y seis años...

Roque Puell López - Lavalle

Enlace:  https://www.youtube.com/watch?v=ixbcvKCl4Jc

 

 

Turismo fatal


Corría el año 1990 y yo me encontraba en San Salvador, la Capital de la República Centroamericana de El Salvador. Por asuntos migratorios que resolver, salí de Guatemala para permanecer algunos días y después retornar porque era estudiante. Pero yo sabía en aquél entonces, que toda la nación se encontraba en estado de guerra. Recuerdo ahora que el bus me dejó en la Terminal y se podía sentir una presión muy grande en el ambiente. No me equivoqué pues las calles de la ciudad, estaban semi desiertas en algunas zonas y con no pocos soldados protegidos con sacos de arena. Se veían parapetados en las esquinas y las ametralladoras se miraban bien dispuestas y listas para cualquier eventualidad.

La situación se sentía insegura y había la duda si uno viviría el día de mañana o no, al menos esa era la percepción que yo tenía en ese momento. Era natural ver a las tanquetas y a los militares resguardando una ciudad que vivía la época más negra de su historia por la guerrilla que había ingresado a la ciudad pero la gente sencillamente discurría indiferente en aquellas circunstancias. Todos hacían de la vida diaria, un día común y corriente pero siempre viviendo en una tensa calma. Sin embargo, los diarios habían emitido la noticia que un proyectil "Instalaza" se había introducido en una casa matando a una niña que se estaba bañando. Las radios también informaban noticias no gratas acerca de lo que se sucedía a plena luz del día y también porque en el cielo volaban helicópteros artillados que por las noches se dejaban escuchar por el estruendo de las explosiones y los ruidos disparados de fusil en algún lugar del vecindario.

Cruzando la Plaza Mayor pude conocer la Iglesia Católica donde Monseñor Romero había sido asesinado un tiempo atrás. Estaba clausurada y totalmente perforada por las balas de aquel atentado donde murió también la población que escuchaba la misa acostumbrada. Era sobrecogedor ver estas escenas y ser testigo de ver una ciudad en apariencia tranquila pero viviendo como dije, sus momentos más difíciles. Me encontraba viviendo sin querer, un turismo fatal que no tenía cuando terminar...

Cuando daba un paseo, pude divisar una fuente de agua muy hermosa, la llamaban "La Fuente Luminosa", que fue testigo según me dijeron de hechos funestos en los momentos de las confrontaciones. Pude inmortalizarla con mi cámara fotográfica que cargaba en ese instante pero lo que si me extrañaba, era ver la bandera de USA flamear por encima de una pared muy alta semejante a un cuartel bien resguardado. Transcurrieron unos cuantos minutos cuando dos jeeps se detuvieron frente a mí, más o menos a unos 20 metros de distancia de donde yo estaba. Eran sin duda los paramilitares vestidos de civil y los pude identificar plenamente.

Bajaron armados con fusiles M - 16, aquellos que se usaron en Vietnam. Sentí temor por la forma de querer abordarme estos señores y presentí que mis días en ese momento ya estaban contados. Yo estaba parado de medio lado y en una de las manos tenía el diario del día y en la otra como ya expliqué tenía mi cámara de fotos. Los miré sereno, de frente y desafiante, habida cuenta de que - a la muerte se le debe enfrentar cara a cara y sin temor - y así, uno de ellos levantó el fusil y me apuntó a la altura de la cabeza pero yo permanecí en mi sitio estático y enojado, esperando el fatal desenlace. Entonces, el que estaba al costado, le bajó el arma a su compañero en forma agresiva gesticulando palabras incomprensibles contra mi persona. El aludido, solo atinó a mirarme con odio obedeciendo la orden de mala gana e inmediatamente sin más preámbulo, todos desparecieron raudamente. (Mucho después me había enterado que este extraño “paredón” colindaba sencillamente la parte de atrás de la Embajada de USA y no había letrero alguno que avisara que esta zona estaba restringida) ¿Qué pensarían? 

Bueno, después de todo morir en patria ajena, era un honor para mí porque mi ideal era morir por la causa de Quién yo he creído pero, no pensaba que iba a ser de esa manera. En fin, no todo sale como uno quiere. Yo me quedé aún más tranquilo porque obviamente tuve temor pero gracias a Dios que pude dominarlo en ese momento. 

Respiré entonces profundamente pensando que Aquél me quería en esta tierra todavía. Pero tuve que seguir mi camino cuando ya estaba cayendo el sol llegando a mi destino sin ninguna novedad. Luego al irme a descansar, me pregunté soberanamente en mi lecho: ¿Para qué me sucedió todo esto? Y me quedé dormido hasta la mañana siguiente. Luego cuando días después me fui del país arreglando todos mis papeles y recordando lo ocurrido, obtuve la esperada respuesta...

Roque Puell López - Lavalle 

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=3ItAqNkSkwo

Todo cambia


Todo cambia para el bien que deseas cumplir sin demoras y sin premuras si es que tienes coraje para ordenar todas las circunstancias que te rodean. No por ello quiere decir que los ideales no son los deseados. Si fuera así, se convertirían en causas inútiles que finalmente, no se podrían cristalizar.

Todo cambia cuando tenemos la voluntad dispuesta siempre y cuando existan motivos para amar. Pero otros pretenden despreciarlos aunque a muchos de mis congéneres no les gustará empezar de nuevo aun fuera por su propia felicidad. ¿Será entonces, que el temor a lo desconocido, siempre los invadirá?

Todo cambia cuando la razón está convencida de que no hay por qué discutir para llevar la causa al tribunal. Sufriríamos entonces las consecuencias de nuestra propia decisión y ya no serían válidos los varios reclamos que se hicieron al principio. Pero pienso que no serían tampoco las jugadas que se hicieron al azar...

Todo cambia cuando juzgamos mal y no ponemos en la mesa las pruebas fehacientes de la verdad. No por mucho que se alegue a la ley, esta podría ponerse de parte nuestra si no hablamos con clara sinceridad. Motivo suficiente entonces, para perder el derecho ganado y así sufrir la culpabilidad...

Todo cambia si renovamos la razón de nuestro entendimiento no dejando que las polillas se coman nuestros valores. Importaría entonces que el hombre alimente su espíritu y su alma para que de esta forma, cambie su conducta. Así comprendería mejor el mundo que lo rodea desde su nuevo nacimiento...

Todo cambia si nos llenamos de una profunda humildad. Si bien no podría evitarse la desdicha, el correcto comportamiento siempre nos llevará a estar tranquilos con la conciencia. Así estaríamos satisfechos de haber cumplido con nosotros y con los demás, pero en aras de haber hecho justicia.  

Todo cambia, la vida misma y aun las causas justas cuando se falsean los hechos en todo momento. El acusador aprovechará de esta manera para encarcelarnos y dejarnos sin libertad. Pero pelear por el cambio, será grandioso porque triunfará el que usó bien la razón y la honestidad, no siempre haciéndole caso, a nuestro engañoso corazón...

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=APyws1u4QvY

domingo, 16 de mayo de 2021

Aquél verano


“Nuevas son cada mañana”, había escuchado decir a mi madre en un día soleado y prometedor en el comienzo de la semana. Ante mí se presentaban mis grandes desafíos, mis grandes logros o tal vez iba a conquistar algo que personalmente no sabía pero la misma rutina de siempre era necesaria y tenía que cumplirse.

Vivía en un barrio interesante, un lugar de intelectuales e inmigrantes de todas partes del mundo. En la actualidad, está muy visitada y considerada por el turismo porque muestra sus playas, las avenidas, callecitas, parques y casonas, algunas del siglo XIX. Antaño se le llamó “Ciudad Heroica”, como Barranco porque aquí se vivió el heroísmo de todos sus habitantes en una guerra sangrienta frente a un invasor mejor preparado. Me refiero al distrito de Miraflores.

Pero hablaba de mi diario vivir, si, otra vez vivía el desayuno de siempre y mi madre ya me había llamado más de tres veces para que baje porque que ya se había servido. ¿Es que no entienden que hoy es un día muy importante para mí? Claro, disfrutaría por fin de mis vacaciones de fin de año y como era muy popular, mi celular no dejaba de sonar. Así que al terminar de hablar, bajé antes de que mi mamá suba con el correctivo pues mi padre no estaba en esos momentos.

Tenía una hermanita menor que era muy hábil pues por sus berrinches conseguía casi todo de mis padres. Yo era parecido a ella solo que empleaba mis tácticas para otros fines más importantes según yo. Así que lo mío, realmente era cuestión de tiempo.

Había pensado para estas vacaciones, irme a las playas del sur. El verano era caluroso pero el mar era para nosotros. Con mis amigos no parábamos de hacer planes, unos querían ir a la arena, otros las piedras, otros el ir más cerca pero nadie ponía en duda nuestras motivaciones. Tuve que convencer a mi mamá porque ella temía por mí al ser un niño inquieto pero ella no podía encerrar a un espíritu libre como el mío y menos librarme de un deporte que hacía ratos había acariciado incluso para competir.

Por fin, ya estoy listo para ir a la playa. En realidad fue un viaje muy entretenido y alegre. Fuimos con mis tres amigos y todas nuestras familias incluidas las ocurrencias de mi padre. Hasta el perro Cucki que era de nosotros, se unió a nuestras aventuras. En fin, nuestra playa fue la famosa Punta Rocas. Era de piedras amables y lisas, con una orilla increíblemente limpia y un mar cristalino. Quedaba al sur de Lima y vaya que tardamos en llegar. Lo bueno que teníamos casa muy amplia en la playa y todos estábamos contentos porque al fin nuestros sueños, realmente se hacían realidad. Mi madre nos acomodó, mi padre nos ayudó con nuestras tablas, mi hermana menor llevaba su mochila llena de muñecas y se aseguró que nadie pretendiera rebuscar sus cosas.

Hugo, Paco y Luis fueron conmigo, amigos fieles que nunca olvidaré. Éramos compañeros inseparables de estudios y de travesuras. Por rarezas del destino, a todos nos gustaba “correr tabla” o surfear, palabra mágica en este deporte. Solo escuché alguna vez decir a mi padre la original frase porque de seguro él vivió la experiencia de sus tiempos. Yo quería en el fondo, emular a papá y no quería dejar de ir para demostrárselo haciendo algunas acrobacias. ¿Qué imaginativo era verdad?

Mis amigos y yo éramos bien preparados porque siempre hacíamos deporte, éramos espigados, delgados, de tal forma que siempre gozábamos el devenir de las olas porque nos deslizábamos con un gozo indescriptible. Era todo un reto que nos hacíamos en el mar, las competencias entre nosotros no se hacían esperar, el placer de enfrentar al mar para terminar en una serie de sortear las olas que venían hacía nosotros quienes éramos cada vez más experimentados. Por eso el verano era tan importante para nosotros, nos preparábamos inconscientemente sin saber a algunos campeonatos que sabíamos parea más adelante pues la Federación organizaba estos eventos cada verano. Era imprescindible entonces, entrenar mejor cada verano, cada momento, día a día de nuestras vacaciones, esperando que nunca termine.

Después de tanto loquerío, ya extendidas nuestras toallas en la arena después de poner la generosa resina a nuestras tablas yo fui el primero ni corto ni perezoso en lanzarme a la aventura creyendo que los demás me seguirían pero me di con la desilusión que estando ya en “alta mar” ninguno me había seguido. Yo enojado esperando la segunda ola, los veo acompañados de un grupo extraño a mis ojos que seguramente habría venido de improviso porque no me percaté de ellos. No les hice caso y coroné mi hazaña con tres olas increíbles que me llevaron a la orilla algo cansado.

Cuando voy, resulta que el famoso grupo reunido, se conformaba de cuatro lindas chicas de nuestra edad que estaban departiendo alegremente con mis compañeros medio quedados. Supe después que eran amigas de Paco, las que él había conocido el verano pasado. Ellas sorprendidas de mi presencia, más que todo por venir con mis cabellos enmarañados quedaron boquiabiertas. Yo solo atiné a decir un hola seco y desconfiado. Paco se dio cuenta y sonriendo tratando de arreglar la situación, me las presentó apurado diciendo sus nombres: Rita, Lupe, Ximena y Mariela. Yo tímido después de los besos del saludo, me quedé prendado de Mariela quien me llamó la atención por su sonrisa a flor de piel y sus ojos grandes. Felizmente, no se dio cuenta de la forma cómo me llamó la atención.

Su conversación se me hizo cálida. Era de hablar pausado pero de un contenido distinto. Yo era de variado hablar pero tomando en cuenta de con quien estaba, podía intercambiar maneras de pensar muy peculiares. Lo interesante también era que ellas no solo disfrutaban de la playa, sino también surfeaban tal igual que nosotros. No quizá en intensidad pero si disfrutaban mucho del oleaje y de las competencia que nosotros mismos organizábamos.

Pero mis compañeros nunca supieron nada de la atracción que tuve con Mariela. No quería quedar mal contándoles que me sentía un poco tímido en decirle cosas bonitas a ella pero yo pensaba que el tiempo que restaba era suficiente para ser feliz. Nunca dije nada, solo la miraba y mis palabras se trancaron para siempre.

El último día, porque ya en unas horas del día siguiente, comenzaría ya la escuela, nos despedimos todos entre risas y abrazos. Pero para mí siempre existió Mariela, el resto no me importaba. En el último atardecer de un sol rojizo y hermoso, triste, me acerqué a ella, cerré mis ojos y le di el beso más cálido y largo, acaso el último de aquél verano. Ella se tocó la mejilla, tomó mis manos y mirándome tiernamente a los ojos me dijo suavemente, adiós…

Creo que nunca me olvidaré de ese verano ni tampoco de sus ojos y su beso de despedida. Cuando llegué a casa me preguntaron si había comido, pero yo dije que no. Rápidamente subí a mi dormitorio, cansado del viaje, me tendí a lo ancho de la cama mirando perdidamente al vacío pensando en mis amigos y en Mariela…

Lágrimas rodaron por mis mejillas y simplemente, me quedé dormido……

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=wrwkyFtSinQ

Queriendo yo un día

 

Queriendo yo un día saber quién era Jesús, fui a los acantilados que se encontraban en la costa y encontré a Juan, el anciano que tanto lo amaba. Él, solícito a mis preguntas y mis inquietudes, me respondió:

- Jesús no fue como el Buda, el sabio Confucio, Sócrates el filósofo o el famoso Platón. Ellos fueron hombres que hasta hoy, nos han deslumbrado con sus pensamientos. Más ellos si no lo sabías, jamás resucitaron de los muertos como el Maestro y te aseguro que seguirán estando allí, entre los espíritus perdidos, durmiendo eternamente en su tumba…

- Jesús no es una emoción intensa o un arrobamiento que inunda nuestra alma limitándome el pensar, para solamente sentir una gran emoción, no… Él es el Señor de la vida y que vive en mi ser llenándome de Su paz que nunca cambia así vengan las tormentas de este mundo. También me da la convicción de que él no está muerto y que hoy, aún vive…

- Jesús no es la reencarnación de seres que ya murieron y que me permiten vivir como ellos ahora como si fueran los espíritus de animales creados en otros cuerpos. Eso no es una realidad, no existe tal pretensión porque yo sé que él me dará una morada en el cielo viéndole cara a cara esperándome él mismo con los brazos abiertos…

- Jesús es quien ama y protege a mi familia y no desea que nadie los desvíe por ningún motivo con algún vano conocimiento o de algún atajo que nos quiera llevar lejos del único camino que nos lleva a Su Padre. Él es la verdad que muchos por ignorancia no la conocen ni creen, pero también es la vida que experimentaremos junto a Él para siempre…

- Jesús no es vendedor de cuentos, fantasías y pretendidas sanidades que engañan a muchos con algún donativo si quieres tener salud. ¿¡Cuántos mercaderes y mentirosos de la fe hay verdad?! Él venda y cura tus heridas, hace milagros para salvarte, no te cobra dinero por sanarte pero él también te llevará pronto a Su presencia si estás sufriendo…

- Jesús es aquél que me hace empresario y digno de un mejor salario si soy generoso y justo con mi obrero sin hacer con el dinero lo que yo quiero. Si trabajo con ahínco y no soy un usurero cumpliendo las Leyes, Él me prosperará en todo lo que me hace falta y así mi familia tendrá seguridad y provisión, porque Él es fiel…

Entonces, luego de un buen rato de conversación, volví por mi camino y estuve meditando en lo que habíamos conversado. Donde las dudas ya me alcanzaban y la ignorancia había hecho su tienda, esta sencilla manera de decirme esta verdad, me hizo comprender mucho de mi ser y de mi pensamiento. 

Así me di cuenta que aunque recorra el universo, o quiera saber mucho, yo sabré al fin, quién es Jesús…

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=VbcRTUFliqo

 

 

 

 

 

 



Los ojos


Los ojos dicen mucho lo que las palabras no dicen, o simplemente mujer, porque ésas palabras, no las quiero pronunciar. Mi pensamiento anhela lo que siente y mi silencio prefiere que no sepas nada, que es mejor así, que no quieras preguntar…

Aunque intuyes el lenguaje extraño de un corazón que no conoces, no imaginas el por qué de ésta despedida ni la razón de éste adiós necesario. Y marcha sobre marcha es el destino, porque pronto se alejarán nuestras miradas y nuestro decir quedará sin sustento…

Tus ojos me lo dijeron, no necesitaste confirmar la verdad. Adiviné que no podrías saber de mí si es que no te lo recordaba ahora en mi más encarnado pensamiento. Era como una poesía que se hizo canción, un llamado de mi lejano corazón al tuyo y significaba que quizá nunca me podrías escuchar….

Buscarás una señal para poder hablarme y sin embargo, estaba entre mis manos tu recuerdo que yo no habría de olvidar. Tu voz generosa, tu risa a veces nerviosa pero que con la mía pudiste conocer para siempre nuestra verdad…

Me querrás encontrar inútilmente en el pasado porque no me conociste nunca como hasta ahora, pues viví en la soledad de mi tiempo, en el anhelo de un cariño sincero y que mis ojos hasta este momento no se atrevieron a demostrar.

Anhelarás también entregar con tus generosas manos lo que algún día me brindaste con humildad, más yo estaré fuera, muy lejos de ti esperando en mis vanas ilusiones una palabra tuya o una llamada telefónica que quizás, nunca te animaste a dar…

No me atreveré a decir nunca lo que siento por temor o cobardía que es lo mismo, no desearé romper la magia de tu mirada por nada que te enoje por atrevido. Prefiero decir con mis ojos a los tuyos cuando te vea o me vaya lejos, lo que mis palabras no lo hicieron abiertamente…

O tal vez mujer, porque mis palabras… ¡No las quiero pronunciar..!

Roque Puell López - Lavalle

La calle está dura


             
    - ¡Las cajuelas están vacías muchachos! -  - ¡Pónganlas en su sitio! -  

Exclamaba el hacendado porque los cafetales ya habían sido cosechados y los mejores granos fueron escogidos para el beneplácito de todos. Los trabajadores cantaban alegres por el buen rebusque y por las buenas ganancias de la Hacienda en el occidente del estado. Esto fue en el país de los contrastes, en el campo de las viñas y el olivo, también en el engreído terruño de los encumbrados…

Y sin embargo, el labriego, estaba enfermo y callado. El corazón de Amadeo, hacía mucho que le iba fallando pero de la tristeza y de la congoja. Entonces su hija y su familia, al verlo de esa manera, se sumaron prestos al carromato de las penas, al llorar mundano, a las profundas cicatrices del alma. Es que para él se aproximaba la boda del año, las fiestas del pueblo y era su hija la desposada. ¡¡Al fin se esperaba la inmensa fascinación de una fanfarria!! Sin embargo, ¿Qué podrían saber lo entendidos de un marrano encebollado envuelto en hojas de legumbres y especias? Nada, porque algunos están acostumbrados a la moda de lo pequeño, quizás a lo frugal y a la novedad de los sabores, pero casi no saben de pócimas de los hierberos...

Pero él emprendió su trabajo con ahínco y pidiendo un mejor sustento con la garantía de un mejor resultado en aras de un mejor desempeño y en las alegrías de un simpático evento. ¿¿Podrían acaso no cumplirse las tareas de lo antes acordado?? ¿¿Se podrían acabar las siembras y las cosechas de la casa grande por una fiesta?? Entonces, animado, fue con el dueño de la Hacienda, le explicó con mucha fe que las formas y los fundamentos estaban dados en más que una promesa, eran claras las cuentas con recursos y resultados. Entonces, Don Rudecindo, el dueño de la Hacienda, contagiado del ánimo inicial, pudo prometer casi de inmediato con las reglas del acuerdo. Y si bien, faltaban todavía algunos ajustes, cedió ante el pedido alegremente y así se esperaba entonces, la gran boda del año.

Este hombre, trabajó con no poco esfuerzo y responsabilidad. Entonces, buscó y buscó la respuesta en el contrato prometido pero era imposible encontrar a Don "Rude", porque más parecía el trámite de un recién fallecido, que un documento extraviado. Ya faltaba poco para la fecha acordada, a duras penas se conseguía la contestación pero él fielmente esperaba el sustento. Ah, pero más hubo noches sin luna llena y más fueron los silencios del fantasma que nunca se sabía dónde estaba. Así fueron decayendo los ánimos y llegando el fin de la espera, nunca apareció la figura del dueño.

El labrador estaba turbado y el corazón le iba cantando la frustración. Y así, tan parco como era, con su sombrero de fieltro inclinado en la cabeza y con un cigarrillo prendido a medias, reflexionó entonces sentado entre la puerta de su casa, entre las gallinas que a pocos venían a comer de su mano:

    “Quizás en los sueños del hacendado nunca aparecieron las barbas del trabajador ni la desdicha del mendrugo en una mesa de madera vieja, quemada por el sol reinante. Menos aún el sentir de una mano amiga en los días del albur. Adiós quizá al laberinto de sus decisiones o el pensar mejor de cuál sería el mejor criterio, el suyo o el mío. Pero al fin usté subió al tren del olvido, a la ventana del camino extraviado, aquél que ya no se vuelve ni aún para recordar. Quizá la conciencia es la que no lo deja tranquilo y abrumado por los años, no sabrá qué contestar, pero mejor hubiera sido atarse un piedra de molino al cuello para que lo profundo de la laguna, se lo pudiera tragar. Mire usté vuesa merced: Mejor es dar la palabra que pueda cumplir, antes que la ingratitud le invada, para no concluir”.

Terminó botando a la par, la colilla amorfa de su cigarrillo. No obstante, en el otro lado de la estancia, entre los silencios de las cañadas, muy lejos, se escuchaba la voz tristona de un estribillo: 
                       -- ¡La calle está dura! ¡La calle está dura! ¡La calle está dura! --  

Le dijo la mente y la poca razón al huidizo hacendado entre las otras acusaciones sin sentido por la inconsciencia y por el dolor que experimentaba. Exclamó ido y convencido, repitiendo lo mismo el mal portado arrugando con sus manos algunas hojas secas que había arrancado nervioso de un árbol cerca de algunos matorrales.

El campesino no podía creerlo. Don "Rude" ¡¡Había perdido la razón!! Con razón estaba no habido. Todos se habían enterado recién cuando lo encontraron maltrecho y solitario, muy distante de su casa. Pero pasaron los años y nunca tuvo la amistad o el reconocimiento de propios y extraños porque el tiempo se encargó de hacerlo. 

Más el huaso, tuvo por fin, la boda esperada pero la hacienda no prosperó demasiado. Al pobre hacendado, ya recluido en su propio hogar, le habían puesto el mote de “casa sola” por su irreversible condición. Fue algo extraño que reinara en él, un terco y engañoso sentimiento en su conciencia perdida hasta que llegó el tiempo de su propio funeral acaecido tiempo después de la boda pueblerina de la hija de Amadeo. Fue un casamiento tan sonado y esperado que muchos la recordaron por una coincidencia fatal...

Roque Puell López - Lavalle

La rosa blanca


Me contaba mi madre cuando niño, la historia de una rosa blanca que había crecido en el jardín de nuestra casa hacía ya mucho tiempo. Y yo de curioso, la escuchaba sonriendo y en su relato tan interesante, ella se emocionaba un tanto y así solito aprendía, sin que nadie me dijera nada…

- Y ella ceremoniosa, comenzó la historia…

                     “Entre los caminitos del jardín, se encontraban algunas flores de singular belleza pero todavía había otras en botones coloridos. ¡¡Qué decir de las dalias que nos contemplaban con su rostro tan feliz!! ¿¿Y qué hablar del pensamiento, el de los tallos verduzcos y lozanos?? ¿¿Acaso no cantaba alegre el jilguero?? Pero encontré entre las vallas, una flor escondida. Era una rosa blanca marchita y solitaria. ¡Pobrecilla! Entonces, la recogí y le prodigué mi amor, mis cuidados y mi sencilla conciencia para prodigarle nuevas oportunidades y una nueva vida. Con el tiempo, creció fuerte y vigorosa, de todas las demás, se trasformó en la más hermosa. Los corazones de la gente se alegraban cuando aquella vez la convertí en mi favorita, los elogios que recibía se volvieron canciones en la mente de propios y extraños. De esta manera, parecía que mis sueños se hacían realidad”.

- Pero mamá, ¿Y no se hizo presente en ella, el orgullo?

               “Yo lo presentía hijo pero si, estuvo allí y también se olvidó la flor de que era simplemente una rosa. El color para ella era lo de menos porque de pronto se le cegó el entendimiento. Se le esfumaron los cuidados que le di y la imagen de cómo llegó. Así pues, crecieron entre nosotras las desazones y las falsas acusatorias. ¡¡Floreció el infortunio!!”

- Preocupado, le pregunté finalmente: ¿Sería que era el final del camino?

                    “Si hijo porque cuando quise de nuevo podar sus dolores y sus defectos, mis dedos, mi ser y mi palma generosa, empezaron a sangrar por las heridas recibidas. La rosa blanca entonces sufrió un desvarío a todas luces aprendido, pero un halo de misterio y las dudas subieron entonces alrededor de mi ser. Entonces, ella expiró bruscamente sin decir una palabra en ese momento…”.

- Pero madre, le interrumpí…

                           “Yo sorprendida me preguntaba: ¿Por qué razón se habría ido la luz de mis fantasías? ¿Por qué ella tuvo que terminar de esa manera? Sin embargo, no me di cuenta hasta el final, que era una rosa blanca como todas, bellas por fuera pero indiferentes por dentro. Y por más que yo hiciera, por más atenciones que yo le diera, sus cardos y sus espinas, estuvieron escondidas para mí, mucho tiempo después...”.

- Y yo al escucharla, me puse a pensar y no quise preguntarle más…

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=7wfYIMyS_dI

Amigo


Las primeras luces de la mañana vieron nuestros ojos en un día cualquiera de Junio del año 1981.Teníamos un desayuno franciscano en una olla común. La avena con leche humeaba y un delicioso pan francés crujiente de días pasados estaba listo para ser servido. Su compañera infaltable, la noble mantequilla, heroína de jornadas, era aquella que te vendían a granel envuelta en plástico transparente y así, amorfa, así te la amontonaban sin asco en el momento que la adquirías. Era poca y era para tantos, pero se la hacía alcanzar con la “chanchita” de todos los días.

Vendrían después, los discursos en el local tomado, las arengas, la oratoria extendida entre compañeros y testigos, cánticos de algarabía, aplausos partidarios, la izquierda democrática hizo su aparición en la magna reunión… Todo hacía presagiar una esperanza, nuestro futuro estaba en juego, el saber que no perdíamos el tiempo se convirtió en algo mágico, el ambiente del compañerismo se sentía, la justicia y el derecho estudiantil estaba inflamado y las voces se hacían sentir. Era un reto a las decisiones y profundas convicciones, éramos los soldados de una batalla propia, original, en una guerra aislada y estábamos sin saberlo, en el umbral de algo más grande: El ingreso a la Universidad a como de lugar…

Luego le tocó el turno a la noche, una oscuridad incierta, de espera muda e interminable, de peligro inminente. Sabíamos que la temible Guardia Obrera nos podía sacar en cualquier momento. Sentíamos también a la madrugada convertida en una tensa calma que reinaba sobre nosotros pero estábamos con la carne de gallina por el frío que experimentábamos. La taza con cocoa caliente la bebíamos a pesar de que a veces no sabía a nada y poco realmente abrigaba, pero era nuestra aliada incondicional. Se tocaba la guitarra y cantábamos en las noches “Amigo” del grupo chileno Illapu, porque no conocíamos el aburrimiento pero todos nos animábamos jubilosos en medio de toda esta tensión vivida.

Un día por la tarde, se fue la magia y la convivencia cesó para nosotros. Supimos que la suerte estaba echada. Se corrió rápidamente la voz que las otras universidades estaban por sacarnos del local y los "rabanitos" estaban bien armados para tal fin. Nos querían vencidos y querían atribuirse para ellos la demanda estudiantil. Aunque éramos pocos, tuvimos la necesidad de arrancar de los brazos de las enamoradas, a los jóvenes como nosotros que se habían aferrado a ellas. ¡Tremendos cobardes! No había otra manera pero pudimos ver que algunos eran echados del regazo de ellas para que peleen y sin embargo, otras desconsoladas se quedaron solas llorando viendo a sus grandes amores salir a pelear… ¡Qué tal espectáculo!

Presentamos batalla aún con miedo pero dimos la cara a tremendo desafío, todavía lo recuerdo y durante la trifulca, decenas de jóvenes en la calle armados de correas, cadenas y palos de todo tamaño venían contra nosotros. Explotaban los petardos, las bombas molotov, corrían las balas calibre 38, en fin, una humareda terrible, el corazón pegaba duro dentro de nosotros pero igual respondíamos. 

Cerca de la concurrida Av. Tacna la turba enardecida avanzaba hasta la media cuadra donde estábamos pero no podían seguir. Íbamos ganado terreno sufriendo los palos y cadenas por igual. Nuestras compañeras, mujeres de valor, nos alentaban para seguir, todas arengando, cantando los himnos revolucionarios y echando también agua sucia desde el balcón. Las tablas rotas que encontraban eran lanzadas por ellas y fue un verdadero milagro que no les pasara ningún mal. ¡Qué coraje! Todos nos quedamos anonadados…

Al final, como siempre, llegó la policía, el Escuadrón de Emergencia de aquél entonces, pero vino luego el “rochabús” o carro rompe-manifestaciones, a querer dispersarnos usando sus mejores armas, el agua y las bombas lacrimógenas. Sin embargo, nosotros con la cara cubierta y mojados nuestros rostros, se las devolvíamos en medio del humo a pesar que nos hacía arder y llorar nuestros ojos. También quisieron darnos una paliza pero la confusión y la cantidad de gente nos salvó el pellejo. Nos quedó solamente el irnos raudos al local después de haber infligido la derrota total a nuestros enemigos y a la policía.

Teníamos 24 años y ya habíamos experimentado el odio en nuestros corazones, pero felices de haber triunfado ¡Tremenda contradicción! Se imaginan al día siguiente, las noticias por la T.V. hablaban de nosotros y en la portada de los periódicos había una foto, ¡Ahí estábamos! Nadie nos hubiera creído pero era verdad, se enteraron todos que un grupo de muchachos ganaron sus derechos y al Rector no le quedó otra que darnos lo que tanto anhelamos.

Pasaron 40 y tres años de aquél incidente. Todavía existe el local, el Teatro Nacional, todo está intacto. Anteriormente el lugar se llamaba la calle del Teatro pero nadie imaginó lo que allí aconteció. Todavía se escucha la canción “Amigo” en el ambiente y en el corazón de los que estuvimos aquél día. Fue esta canción porque nos unió una causa común, porque nos convertimos como hermanos dejando nuestra sangre y porque fuimos universitarios en ese momento porque nos costó ingresar. Sólo así se explica por esas noches de compañía solidaria donde todos los allí reunidos fuimos los protagonistas. 

Me acuerdo siempre de ese mes, de esas fechas, pues al pasar ahora por el centro de Lima. En ese célebre Jirón Huancavelica, muchos de nosotros dejamos nuestra juventud y nuestro coraje. Equivocados o no, estuvimos unidos en pro de una mejor educación universitaria que en este país todavía sigue siendo un problema que debe solucionarse. El Perú necesita también de todos para el engrandecimiento de la cultura y de la patria en que nacimos…

Roque Puell López - Lavalle

El tecito


En la niñez, todos nos hemos enfermado más de una vez. ¿Quién no lo ha experimentado? ¿Quién no tuvo sarampión? ¿Resfriado? Yo lo creo. Pero fue interesante que a mí no me dieron las famosas paperas de chico salvo hace algunos años donde si tuve los carrillos inflados y animosos semejantes al de un gran marino gordo y bonachón. Gracias a Dios no tuve consecuencias y después... no fue difícil superarlo.

Pero cuando era niño, un buen día caí con una gripe muy fuerte. La cama era de rigor, fungía como un refugio perfecto y las frazadas eran "para que no empeores" como decía mi madre formando parte del ritual para la cura del mal. Capturado así, ya no había otra solución pues los trapos sonados, los pañuelos mojados, la tos, la garganta inflamada y los mocos verdes, eran el quehacer de todos los días. En ese entonces, mi madre me daba la odiosa “antalgina” en gotas. Lo que yo no me di cuenta era que me la daba en la leche y para mí el sabor era sencillamente horrible pero iba acompañada siempre con algún panecillo que era de algún alivio, pero mi cara se arrugaba como si hubiese comido limón.

Pero era para mí "bien", como así lo creí entender a los 5 años y pude no sé como pude aguantarlo. Pero fue en peor la situación en las tardes cuando ya no había leche y me daban el famoso “té”. ¿Acaso éramos anglosajones? Y como no era mi bebida favorita, encima el sabor para mí no tenía sentido.  Era intomable en mi mundo pero los buenos ánimos de mi mamá, con eso de portarse como "soldadito" que aguantaba todo, no me quedaba otra más que obedecer. Pero yo sospeché que ese té tenía algo, yo lo sabía, intuía, presentía y todas la "ías" se conjugaban en mí ser existencial.

Tuve que tomar de emergencia acciones desesperadas, pues algo andaba mal. En mi entrenamiento de "soldadito" había aprendido a destaparme sin hacer ruido y salir de la cama casi inadvertido para espiar el mundo circundante. Ni corto ni perezoso bajé directamente en medias y en calzoncillos para engañar al enemigo y dirigirme hacia mi objetivo: La cocina de mamá… ¡Oh nooo! ¡Desilusiónnnnn! ¡Santas lucecitasssss! (Todavía no daban Batman en la tele) descubrí la fórmula secreta, un poco tarde eso sí pero la logré encontrar. Divisé al "enemigo" dejando las gotas de la innombrable, una por una después de haber contado algo de 18 en el transparente líquido de color madera… 

¿Tú que haces acá? ¡¡¡Debes estar en tu cama!!! Inquirió sorprendida mi madre con una voz amenazante al encontrarme en la cocina... Yo partí como el rayo hacia mi dormitorio negándome rotundamente a aceptar otra vez, la tortura de todos los días. 
Sin embargo, mi madre inteligente sobornó a mi ego conquistándome con algo más que un pan con mantequilla, tanto así, que no me pude negar. El "buen soldadito" dijo si esa vez aun en perjuicio suyo. Con delicado estoicismo felizmente sané a los pocos días y así nuevamente la alegría vino a mí para consolarme.¡¡La fiebre me había abandonado para siempre!!

Pero el daño ya estaba hecho, el "tecito" nunca más fue mi amigo ni en el más crudo invierno limeño. Quedé traumado para toda mi vida. Los estragos habían comenzado, era sólo cuestión de tiempo. Hoy en día, no lo puedo tomar porque cuando lo hago, el sabor de la antalgina viene a mi paladar para hacerme recordar mi horroroso pasado. Sudo frío e imágenes sombrías vienen a mi mente con un “por qué a mí”, sin ninguna respuesta…

Si me invitan a tomar lonche a una casa y me lo ofrecen, lo aceptaré porque leí a Carreño en su libro acerca de los buenos modales. Lo haré porque sé que me quieren y yo haría un esfuerzo sobrehumano para tomarlo con bocaditos ya que lo hicieron con todo cariño para mí. Sabrán comprender que podría pedir amablemente también antes o después, un cafecito que es más rico aún sin azúcar, por más que sea diabético… 

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=vmDDOFXSgAs

Presentación

  S aludos cordiales a todos. Es un placer para mí presentarles mi nuevo libro "Antes de mañana", Una antología de la vida...  edi...