Cuando la noche te invita al pensamiento, a la luz de
un candil que va muriendo, buscas la quietud de tu alma y la necesidad de una
respuesta. Allí en el lecho de la soledad y el tiempo, en las calladas palabras
que puede musitar mi especial deseo, apareció tu figura sin parecer un sueño…
Me acompañabas entre las mantas de mi cama inmensa,
entre el perfume de tu beso tierno. Mis ojos te miraron, llenos de emoción y
dulzura, sorprendidos y llenos de una paz infinita. No niego el deseo que llegó
de improviso pero más fue tu compañía y tu rostro, tu sencillez a mi
temperamento henchido de fuego…
Tus palabras me hicieron eco, consolaron mi alma en
pena y fueron momentos en un hermoso solaz de canciones bellas. Tenías un
corazón como el mío y en este camino nos hemos encontrado, yo para colmarte de
lo que mi sentimiento al tuyo quiere derramar y tú para hacerme dichoso como un
niño a besos…
Eres mi cariño, acaso mi amor y no me he dado cuenta.
Solo me darán vida para que este sueño se funda en la hoguera de un amor
eterno. Mi deseo de quererte tanto y la dulce voz de tus labios, tiernos,
vencen en mí lo que tú significas en mí existir. Egoísta me dirás y pretendido
dueño de ti, pero así vivo siempre para que tú seas feliz…
Pero vino desafortunadamente el despertar y todavía
siento tus caricias, nuestros besos arrobados y deseados que descubren un alma
como la mía, un corazón sufrido como el nuestro, que quiere a gritos ser feliz.
Quizá sea en el día de los imposibles o en el día que no hemos pensado, pero yo
espero que así fuera pues me daría un gran pesar si así no fuera…
Perdóname si abrí mi corazón sin defensa, si hice una
tempestad con mi ser apasionado pero así te extraño, así yo te quiero mía y si
mis ilusiones cayeran rotas por los suelos, yo sabré que aquella noche, no soñé
contigo, no mujer, tú estuviste a mi lado…
Roque Puell López - Lavalle
Click: https://www.youtube.com/watch?v=vFHpZtRYnAQ

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