En la quietud del remanso, en la marea creciente de la
orilla y en la brisa fresca que me invade el rostro, encuentro mi paz, mi
deseo, encuentro mi nombre. Al pasar las horas, los minutos, quizás los años
que cuentan, enciendo mi hoguera para saber que no estoy solo admirando a las
estrellas que adornan el cielo…
Cuando se oculta el sol en el horizonte, cuando
lánguida muere mi fe y llega mi descontento, tal vez medio muerto, vivo de nuevo
porque siempre crezco cuando vuela mi pensamiento. En la tempestad la ira del
mar me congela, las olas encrespadas amenazan mi vida y el rugir del gigante me
estremece al oírlo. El volar de las aves me hace a la vez indiferente y el huir del amigo
cobarde hoy viene a mi recuerdo…
Veo el mar en silencio y me agrada su color tan
profundo. Ese azul intenso que me cautiva y la fuerza de su inmensidad es la
que me sobrecoge. Las formas de su espuma me intrigan, pero se van tan pronto cuando
las ignoro y desaparecen como las burbujas que brotan de la arena. Así quiero
conquistarlo porque de por sí no le tengo miedo y me gusta desafiarlo, más él
siempre me responde con su bravura al
querer intentarlo…
Si soñara que fuera mío el controvertido "Mare Nostrum" como dicen algunos, no alcanzaría nunca a ser su Señor aunque yo lo quiera. No podría ser el dueño de sus dominios y menos aún podría contener su tremenda fortaleza. Sin embargo, desearía tener una ñisquita de él y eso sería solamente una utopía. Es más, sería para mí una locura vivir sin ataduras, pretendiendo tal vez, ser libre como él y como el viento, que ahora mismo juega con mis tristezas sin darme cuenta…
Roque Puell López - Lavalle
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=hXQxSi34GWY

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