martes, 11 de mayo de 2021

La mariposa

 

Entre el aroma de algunas flores, en un delicado capullo encontré horas más tarde, a una bella mariposa. Era de colores tan cálidos que sus alas desplegadas eran tan intensas que su encanto asomaba a la luz de mi mirada.

Sin embargo, extrañado como estaba, tuvimos una interesante conversación:

Hola mariposa, ¿Qué haces aquí entre las criaturas extrañas de la noche? ¿Estás en el murmurar de los grillos? Ellos no reconocen tus intenciones ni tu estancia, solamente sé que al despuntar la mañana, ella es quien te dará la cordial bienvenida y te llenará alegre de alabanzas…

Entonces ella me dijo…

“A mí me gusta volar entre las dalias, los jazmines y las rosas. Me gozo en el cantar de los pajarillos y en el zumbido de las abejas, pero te confieso que también me atrae la nostalgia de la noche. Ella no me juzga, solo me mira azorada, no comprende que mi vida es un regalo, es un adornar con mil colores a las oscuras rendijas del silencio.”

¿Cómo? ¿Pero no te das cuenta que en el día eres una reina? ¿Y no es por el astro rey que te admiramos? Es que la noche, sabes, tiene a la oscuridad como su eterna compañera y tu belleza sin duda peligra porque nadie te alaba, además que tus alas delicadas pueden quebrarse con la niebla y aunque yo te mire asombrado; es preferible que te vea en la clara luz del cielo, por los prados y jardines…

“Es que a veces me siento triste y quiero sentirme libre, quiero dirigir mi canto a todo aquél que esté despierto en las horas de su soledad y sus momentos. Quiero formar sonrisas espontáneas con tan solo pasar revoloteando y que la luna me ayude para afirmar mis intenciones en la esperanza. Así las alegrías las podré impartir y la felicidad la derrocharé sin miedo al llanto. Eso me dice el corazón ahora.”

¡Ah vaya! Qué bonito es conocerte hoy en el embrujo de tus palabras. Son momentos de saber lo que encierra tu corazón y lo que buscas sin cuidados ni reproches. Es un secreto a voces querer encontrarte todos los días. Quizá con tu alegría me inspires y con tu belleza despierte. Pero de repente, con tu corazón tan grande pueda yo enamorarme…

¿”Tú crees? No valen las palabras cuando el corazón no está dispuesto. No valen las voluntades cuando solo de promesas baila el sueño. Las intenciones y los hechos son los que demuestran que la batalla está ganada, cuando la distancia se acorta con un beso”.

De pronto, la mariposa sonriendo, desplegó sus alas nuevamente. Presentí en ese momento que seguiríamos hablando pero yo quedé entonces boquiabierto cuando miro que ella revoloteó largamente por mi jardín e hizo de su vuelo una pirueta. Sabía sin embargo, que ella sí me había escuchado…

Después de irse, me sentí extraño y pensativo; pero, la mariposa nunca habló conmigo…

Roque Puell López - Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=T_D_pp283nw

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