El cielo está oscuro, es de color azul así como el
misterioso manto que lo envuelve, pero el fenómeno es tan inmenso que es ya
media noche y se siente el silencio que reina alrededor. Aunque no está la luna
de otros días, hoy solamente escucho que mi corazón se estremece y entonces ahora
inspirado, puedo escribir…
En las alturas donde me encuentro, el aire frío invade
mis pensamientos, hiela mis deseos pero no dejo de pensar en ti ¿Qué harás
ahora a pesar que las tormentas me impiden verte? O quizá me pregunte ahora
¿Cómo es que la distancia puede usar a los nubarrones que en estos momentos nos
separa cada vez más? No te digo la respuesta, pero siento que estás en lo profundo de
mi ser y tengo cierta la esperanza de encontrarte aun cuando sueñe con tu recuerdo…
Busco entre las estrellas del cielo, tu rostro, luego
entre las luces del cielo, la figura que extraño y en las estrellas, tus ojos,
porque ante ellos expresaría todo lo que mi pasión enciende, lo que mi amor te
jura, pero que ahora debe permanecer callado. No quiero que me veas como el
advenedizo que quiere arrancar solo tus sentimientos, sino como el fiero
guerrero que toma una quebrada y que no siente miedo ni a los rezos de un
labriego…
Así amanezco yo, entre las cúspides de mi montaña, donde
el cóndor andino vuela ufano, orgulloso, cubriendo el paisaje inmenso con su mirada y
entonces, solo me pregunto: ¿Será que el tiempo hace crecer mi angustia del no
saber cuándo podré estrecharte entre mis brazos? Lo ignoro pero hoy solamente presiento que los vientos no tienen influencia en mi razón porque no
dejan de recordarme que entre nosotros existen lazos inseparables.
Más no quisiera que estuvieran reflejados en los colores del arco iris como si fueran los de un amigo, con el que quisieras olvidar sin un
atisbo de esperanza, sino como la estela de un cometa, la que le mostraría a propios y extraños, que te amo mucho para así solazarme como un niño en tus pechos tan generosos….
Sin embargo, al pasar el tiempo, al darte mi amor entre las historias de mi pueblo, quiero mostrarles a todos quién eres y que ellos recuerden siempre al rey al lado de su princesa. Que se enseñe que no existe el amor recíproco tan grande del que uno pueda brindar al ser amado. Que lo proclamen por los cuatro puntos cardinales, aun en las tierras lejanas para que jamás lo olviden. Pero tampoco quiero que lo nuestro sea algo superficial o como la tradición de la mejor mejor estrella con que nacimos no, ciertamente será como el Señor de los cielos, nos enseñó…
Roque Puell López - Lavalle

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