¿Quién pudiera volver a ser un niño
para no mirar los embustes de un ladino y no darse cuenta de las malas artes
del estafador que no se toca el alma para dar cuentas a su señor? ¿Quién fuera
el que encontrara la verdadera razón del contentamiento cuando el chismoso se
alimenta de los dimes y diretes que no valen un centavo de cariño y compasión?
No por mucho madrugar se amanece más temprano ni
tampoco hay los muchos sabios que nunca se equivocan, solo estarían los “grandes” reconociendo sus pecados y sus
victorias, pero eso no existe porque eso es vanidad de vanidades, como dijo el predicador…
Sin embargo, las mentiras y las verdades, la honestidad
e indiferencia, las risas y el llanto son los caminos intrincados del
impenitente. No se sabe si se debe entender el hambre por quien en su infancia no
pasó necesidad o qué será el sufrir un desamor para quienes en la vida misma, siempre han "amado" a todas…
¡No se pueden cambiar las cosas! Así es el caminar, lleno de experiencias y de momentos, muchas palabras y... ¡Cuánto
existen los espíritus resentidos! Quizá serían aquellos que se extravían
en explicaciones sin nada concreto y qué de esas mujeres que se van al prostíbulo para luego morderse los labios llorando y perdiendo así su tiempo...
Sombrías realidades son las que busca siempre el inconsciente,
muchas ganancias tendrían entonces los impostores porque los mentirosos siempre
han existido, pero ahora dicen ellos que han cambiado. Ahora vociferan los señores que son demócratas y
quizás se pueden sentir vencedores, pero
también pueden terminar siendo unos malhechores…
¿Quién podrá mantenerse entonces en la verdad? ¿Quién será el que triunfe finalmente? Tal vez se dará para los bárbaros o para el que busca y encuentra, no lo sé. La brega es para los sensibles, para los que son fuertes y para las sufridas pero aguerridas mujeres… Los alegres siempre estarán sonriendo y viviendo su desgracia interna, payasos de saco y corbata que cantan alabanzas, enseñando todos los años que todo tiempo y el que viene será mejor. ¿Sabrán mucho de la verdad porque ya pasaron las desventuras? No lo creo.
¿Se han dado cuenta que no todo en la vida son
sufrimientos y portazos? También es sabio e inteligente, no vivir siempre bajo
las sombras de un patético cadalso. Será mejor para algunos condenados y doblados, disfrutar la existencia de alguna manera bajo las cadenas de los tratos y maltratos…
Roque Puell López - Lavalle

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